Spanish translation: Rethinking mental health care: bridging the credibility gap

Spanish Translation: Patel, V. (2014). Rethinking mental health care: bridging the credibility gap. Intervention, 12, 15-20.
Replanteamiento de la atención de la salud mental: superar la brecha de
credibilidad

Las innovaciones en la salud mental mundial se han centrando en abordar las barreras del «lado de la provisión» para reducir la brecha de tratamiento y, al hacerlo así, han redefinido tres supuestos básicos relacionados con la atención de la salud mental, es decir, qué debería incluir una intervención de atención de la salud metal, quién es un profesional sanitario y qué es un servicio de atención de salud mental. Sin embargo, este tipo de innovaciones por sí solas no van a reducir la brecha en el tratamiento en función de la brecha entre el entendimiento del trastorno mental que especialistas en salud mental utilizan, mejor ilustrada mediante los sistemas de diagnóstico y los instrumentos epidemiológicos derivados de ellos, y cómo el resto del mundo conceptualiza el sufrimiento psicológico. Esta brecha de «credibilidad» necesita ser superada de tres maneras: en primer lugar, distinguir trastornos mentales que podrían beneficiarse de intervenciones biomédicas desde estados de ansiedad más leves; ofrecer intervenciones a estados de distrés principalmente a través de intervenciones psicosociales de baja intensidad ofrecidas fuera del sistema de atención de la salud formal y basarse en las descripciones de categorías de diagnóstico en los patrones de fenómenos observados en la población general, más que aquellas observadas en entornos especializados.

Innovations in global mental health have focused on addressing the ‘supply side’ barriers to reduce the treatment gap and, in doing so, have redefined three core assumptions regarding mental health care, namely, what comprises a mental health care intervention, who is a mental health care provider and what is a mental health care setting. However, such innovations alone will not reduce the treatment gap because of the gap between the understanding of mental disorder that mental health specialists use, best illustrated through the diagnostic systems and the epidemiological instruments arising from them, and how the rest of the world conceptualises psychological suffering. It is this ‘credibility’ gap that needs to be bridged in three key ways: first, to distinguish mental disorders that could benefit from biomedical interventions from milder distress states; to offer interventions for distress states mainly through low intensity psychosocial interventions delivered outside the formal health care system; and to base the descriptions of diagnostic categories on the patterns of phenomena observed in general populations, rather than those observed in specialist settings.

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